Salida de dos mil soldados EE.UU en Siria: ¿huida o cambio de enfoque?
POR FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL
La salida de dos mil soldados de Estados Unidos en Siria, anunciada el miércoles de la semana pasada en twitter por el presidente Donald Trump, ha arrojado numerosas opiniones que intentan explicar la teoría de las causas, muchas de las cuales señalan que esta decisión de Estado está motivada porque Estados Unidos no ha logrado su principal resultado, al involucrarse en la guerra desde 2015 cuando el presidente Barack Obama envió fuerzas especiales en ese país para entrenar a combatientes kurdos locales contra el Estado Islámico y al mismo tiempo propender a la expulsión del poder del presidente Bashar al Assad, principal obstáculo para mantener el dominio geopolítico absoluto sobre la zona.
Otros apuntan que el retiro de esas tropas se debe a un cambio de estrategia del gobierno de Trump, (a pesar de las contradicciones con parte de su equipo gobernante y en algunos senadores, la cual provocó la renuncia de su Secretario de Defensa, Jim Mattis por sus diferencias en materia de política exterior, especialmente por las discrepancias con la salida de las tropas estadounidenses de Siria y la de Brett Mcgur, enviado Presidencia Especial para la coalición global para derrocar al Estado Islámico) siguiendo a partir de ahora un esquema de intervención militar diferente al trazado tradicionalmente en otros países que históricamente ha invadido con la presencia de efectivos militares, especialmente en Afganistán e Iraq, donde a pesar del tiempo de ambas intervenciones, la guerra se ha prolongado sin límites en el tiempo con un oneroso costo económico para el contribuyente estadounidense.
El texto del propio presidente Trump anunciando el retiro de sus tropas, da entender un vuelco del enfoque de trescientos sesenta grados que impulsará la participación de Estados Unidos en la guerra en Siria, al sostener que su país había derrotado al Estado Islámico y que los países de la región asuman desde ese momento las tareas defensivas posteriores.
En ese sentido, algunos analistas señalan que es revelador que el cambio de estrategia de Trump haya ocurrido en un momento en que Washington y Ankara intentan sortear una nueva serie de tensiones dañadas por el fortalecimiento de las relaciones de Trump con Israel y Arabia Saudita, mientras que las autoridades turcas advierten que planean atacar más a Siria, teniendo como objetivo a los Kurdos.
Significa entonces, según esta visión, que Washington y Ankara hayan llegado a un acuerdo no explicito para sortear las diferencias expresadas en las últimas semanas y cambiar la estrategia de Estados Unidos en la región, retirándole su apoyo a los kurdos del Kurdistán turco y sirio, dándole así carta franca al gobierno turco para que los ataque y para que éste a su vez propicie acciones militares contra Damasco
Este punto de vista que explica el retiro de las tropas estadounidense tiene sus bemoles, pues Moscú y Ankara han venido delineando acuerdos económicos y militares de cooperación que implican la ampliación de sus relaciones comerciales y compra de equipos militares rusos por parte de Turquía, que por su parte han contribuido a tensar las relaciones entre Ankara y la Unión Europea y sus socios de la OTAN, alianza militar de la cual es miembro.
La otra teoría que podría explicar las causas de la salida de las tropas de Estados Unidos en Siria, es que en la práctica esas tropas no participaron en combate; que su misión era entrenar a los opositores al gobierno de Bashar al Assad que luchaban desde 2011 para derrocarlo e imponer un gobierno a fin a los intereses de Washington y los aliados de éste en la región, aunque en ocasiones utilizaba su caballería aérea emplazada en sus bases del Mediterráneo para bombardear posiciones del ejército árabe-sirio; derrotados, o expulsados del territorio sirio, con la ayuda de Rusia e Irán, la misión de esos soldados no tendría razón de ser, lo que no significa que Estados Unidos se vaya a retirar de esa región, ni de Siria, pues allí conserva un amplio contingente militar emplazado en sus bases militares de Arabia Saudita, Israel, próxima al Estrecho de Ormuz y en el Mediterráneo, las cuales podrían utilizar eventualmente lanzando bombas a cualquier punto del territorio sirio contra el gobierno de al Assad al que pretende derrocar.
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