Puerto Rico es Puerto Pobre, enfrenta la escasez y el colapso. Las ayudas son insuficientes

Puerto Rico es Puerto Pobre

SAN JUAN, PUERTO RICO. El desespero comienza a permear el ánimo de miles de puertorriqueños y residentes en la isla, agobiados por la cotidianidad endiablada que dejó el huracán María, en la que atender necesidades urgentes, como comprar alimentos y agua, conseguir una máquina ATH para sacar efectivo o encontrar alternativas de alumbrado son tareas difíciles.

Largas noches de apagón y mosquitos y un celular inoperante que imposibilita la comunicación con familiares y amigos en un momento de mucha crisis, son parte de la pesadilla que impone el estado de emergencia en Borinquen, que promete ser largo y tortuoso.

La estampa de personas llenando galones en camiones cisterna, tanto en barrios como en urbanizaciones, es permanente. En esta crisis, varios cientos de miles de personas no tienen ningún acceso a agua potable, por lo que las autoridades de Salud esperan brotes de gastroenteritis y otras enfermedades infecciosas en la población.

El huracán forzó el cierre de tiendas, supermercados, cadenas de comida rápida, farmacias, centros de salud y oficinas. Sólo una tercera parte de estos establecimientos ha abierto sus puertas, por lo que gran parte del comercio en Puerto Rico continúa cerrado.

El apagón en la isla es de carácter permanente. Hasta el momento, ni la autoridad de energía eléctrica de Puerto Rico, ni las empresas de telecomunicaciones han logrado levantar sus servicios, siquiera medianamente. Sólo el 34 por ciento de la población tiene, en estos momentos, servicio en el celular y no hay internet domiciliario.

Menos de la mitad de los hospitales en la isla se encuentran funcionando.

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